/EL TRANSITO DE LOS 600 ITINERANTES

EL TRANSITO DE LOS 600 ITINERANTES

EL DESCONCERTADO Y DESCONCERTANTE TRANSITO DE LOS 600 ATREVIDOS ITINERANTES. 

El despacho presidencial acaba de emitir, sin previo aviso o noticias de algún tipo, una orden categórica y terminante para los inescrupulosos argentinos que vagan en el exterior.

En una sorpresiva y sorprendente decisión, permiten reingresar al país un máximo de 600 personas por día, blandiendo un duro escarmiento para los osados errantes.

El calvario de la crisis viral, a la par del universo de imprudentes viajeros, urge extremar los recaudos y postergar los sucesos que fatalmente ocurrirán.

En una cuarentena de orden inversa, Alberto renueva las sorpresas y ahora los condena al ostracismo.

Agua (ntarse) y Ajo (derse) es el mensaje categórico.

Tienen que contentarse con la situación, ya que no tiene remedio.

Los queridos chichipíos, en la terminología genial de Tato Bores, deberán extremar la paciencia, rascar los bolsillos y aguardar estoicamente la llegada del turno concedido por el Jerarca para volver con los suyos.

Háganse cargo de firmar, ingenuamente, declaraciones juradas, con consentimiento de sufrir incontables peripecias, derivadas de la inconfesable imaginación estatal.

Las festivas ocurrencias son proporcionales a las penosas estadísticas que acumula, sin consuelo, la estrepitosa gestión sanitaria.

Alberto se sucede en un proceso de grotesca elucubración, interminable, que sucesivamente le ocasiona graves traspiés como moneda corriente.

Las restricciones, limitaciones y prohibiciones, aplicadas sin aviso ni anestesia, afectan, fundamentalmente a la clase media, egoísta, farandulera e históricamente contestataria del abuso dominante que impone el autoritarismo.

Los confusos viajantes por estudios, trabajos y demás menesteres de compromisos y obligaciones, fueron oportunamente advertidos que las cuestiones referentes al “Mérito”, la dedicación y el trabajo honroso, no integran la agenda del discurso militante.

Las noticias que impiden las vueltas oportunas, según la planificación personal, constituyen alegría en cascada para los pícaros, pecadores y piratas, ya que tienen excusas legítimas para demorar, sin tiempo cierto, los regresos con sus atribulados conyuges

En tanto Chile y Uruguay, abandonan estadísticas dolorosas y encuentran equilibrio en los consistentes programas de vacunación, Alberto toma conciencia de la caída sin límites en las desgracias virales, sin atisbo de luces, ni buenas nuevas por venir.

Una digresión con sabor uruguayo:

Mientras el gobierno fustiga y somete al escarnio público a quienes acuden al extranjero para hacer efectiva la vacunación demorada en el país, Uruguay concibe un mecanismo de homologación para todas las personas que hayan recibido vacunas fuera del país, comprendiendo a los extranjeros residentes o nacionales.

Todos pueden acceder al plan de vacunación para completar el esquema de inoculación en territorio nacional y acceder a la certificación emitida por el sistema informático de vacunas (SIV) y al certificado electrónico.

Una vez más notable contraste entre un país serio y responsable y otro limitado y condicionado ideológicamente.

Es tan estruendoso el silencio ruso, como triste y odiosa su falta de respuesta clara y concreta.

 Para colmo de males, se conjuga con la increíble paradoja de no poder recibir las donaciones de Biden, ante la falta de marco regulatorio disponible para la inoculación de los suministros de los Laboratorios de EEUU.

Alberto, consciente que el ingreso limitado del exterior es, entre muchas otras, una medida temporaria, ocasional, que no resuelve la gravedad del cuadro sanitario, emprende una decisión trascendental.

El abismo próximo, el círculo de desgracias que estrecha el cerco, la falta de consenso del ala combativa de la coalición, lo lleva a un cambio de actitud fundamental.

Avanzar, en forma urgente, las conversaciones con EEUU y acordar el ingreso de las marcas procedentes de dicho país.

Resuelta la situación a nivel de países,  levantar por DNU, la interdicción a los laboratorios de EEUU.

El truco introducido por la diputada Cecilia Moreau, respecto a la “negligencia”, será remendado por un Decreto del Poder Ejecutivo.

Debe reparar la locura extrema de no poder contar con el suministro de los Laboratorios de EEUU.

Urgente marcha atrás que lo expone en flagrante contradicción con Cristina y lo obliga a emprender, Decreto en mano, la reforma de una norma legal.

El desastre de la política vacunatoria apremia y resulta imprescindible la asistencia del Tío Sam.

Lamentablemente, para el relato militante, la consigna es “Capitalismo” o “Muerte”. 

Delicias que aporta la desesperación y el capricho ideológico.

La intransigencia de Cristina lo obliga a la aventura de esquivar la Ley con un DNU.

Prisionero de errores y geopolítica fatídica, Alberto comprende que no puede continuar el juego de la indolencia y la negligencia.

No hay más tiempo: Sin vacunas no hay futuro.

En estas horas, firmará un DNU que habilita la aplicación en el país de Pfizer, Moderna y Janssen ( Johnson & Johnson).

La sensatez gana por goleada.

Es un acto de valentía que reconoce el error, lo enmienda y permite la vacunación masiva de los argentinos.